Una vez que se comprenda el patrón general de desarrollo de la mandíbula, existen otros temas importantes de desarrollo oral y dental a tener en cuenta.
Primero, es importante tener en cuenta que más del 50% de los niños con Síndrome de Kabuki también tienen alguna anomalía cardiaca importante. Para algunos procedimientos dentales y con ciertos tipos de temas cardiacos, será necesario proveer una cobertura antibiótica profiláctica antes de ir a la consulta dental.
La literatura muestra que un paladar alto y arqueado es común en niños con el Síndrome de kabuki. Un paladar con fisura ocurre en más del 50% de los niños. Este tipo de paladar tiene consecuencias importantes para la respiración, alimentación, habla y desarrollo mandibular y dental. Para un manejo óptimo para los niños con este tipo de paladar, se requiere de un plan de administración coordinada a partir de su nacimiento.
Este plan de administración debería consistir de un equipo de especialistas que provean cuidados bien coordinados para todos estos temas importantes.
Además de algún grado de laxitud en los músculos que mantienen la posición de la mandíbula inferior, los niños con Síndrome de Kabuki también poseen un riesgo más alto de laxitud en las estructuras de los ligamentos y los músculos que mantienen la posición de la articulación temporomaxilar (TMJ) que es la bisagra entre la base del cráneo y la mandíbula inferior.
Y aunque la literatura no indica que exista un índice alto de niños con disfunción de la TMJ, es importante que el profesional dental del niño monitoree la función de la articulación durante las visitas de rutina.
Los niños con Síndrome de Kabuki comúnmente tienen anomalías dentales que pueden afectar la forma, tamaño y número de dientes.
Los dos dientes superiores de adelante (los incisivos centrales) frecuentemente tienen la forma de “pala” donde el borde inferior del diente es más angosto que la porción media.
Esto es totalmente opuesto a la forma normal de estos dientes donde el borde inferior es la parte más ancha del diente. Esta es una anomalía raramente encontrada en otros niños, y la presencia de dientes incisivos centrales con forma de “pala” es una señal indicativa de ayuda en la formulación del diagnóstico del Síndrome de Kabuki.
El dentista puede mejorar la forma de los incisivos centrales utilizando materiales simples de adhesión cosmética.
Los niños con Síndrome de Kabuki frecuentemente tienen agénesis o la falta de formación de uno o más dientes permanentes, con el resultado de que le faltan estos dientes permanentes.
El caso más común involucra los incisivos superiores y laterales que son los dientes que se encuentran al lado de los grandes de adelante (los incisivos centrales).
Cuando no existe un diente permanente, existen varias opciones para corregir esto, por lo cual su dentista debería ponerlo en conocimiento de estas opciones para que se pueda hablar de ellas y elegir la que se considera la más apropiada.
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