Implantes oseointegrados que son pequeños cilindros de Titanio que se comportarán como raíces artificiales instalados dentro del hueso que sostenía los dientes naturales, los que se unen al hueso por medio de un fenómeno biológico llamado “Oseointegración“, produciendo lo que podríamos denominar una “soldadura biológica” entre el hueso vivo y el titanio, creando así verdaderas raíces artificiales en el hueso, siendo estos, una base sólida sobre la que se pueden efectuar tanto restauraciones de dientes individuales, como prótesis parciales o totales, que funcionan exactamente igual que nuestros dientes naturales, permitiendo al menos tres elementos básicos:
• Función y estética: Masticación cómoda, sonreír, hablar, y dar soporte a los labios.
• Frenar la reabsorción ósea, (estimulan al hueso que los sostiene).
• Eliminar la sobrecarga de las piezas remanentes.
La función del hueso maxilar y mandibular es sustentar las piezas dentarias para permitir la masticación. Cuando se pierde uno o todos los dientes, se inicia un proceso de reabsorción ósea, o para que podamos comprenderlo mejor, de atrofia ósea. Cuando éstos se pierden, se inicia un proceso de reabsorción ósea que se ve acelerado en la mayoría de los casos por la presión de las prótesis removibles (quita y pone), produciéndose en algunas ocasiones reabsorciones tales que resulta casi imposible el tolerar una prótesis removible tradicional. Las consecuencias estéticas y funcionales pueden ser dramáticas.
Con los implantes no sólo se reponen los dientes perdidos restaurando la función y la estética, sino se puede incluso detener esta reabsorción ósea.
En los maxilares, al recibir nuevamente el estímulo de la masticación, se produce un proceso de osteocondensación u osificación alrededor de los implantes, deteniendo la reabsorción ósea e incluso pudiendo inducir a la formación de nuevo hueso alrededor de ellos.
Los implantes deben colocarse en el hueso por medio de una intervención quirúrgica y esperar el tiempo que demora la oseointegración, tiempo que va de 2 a 6 meses, dependiendo de la zona donde fueron instalados, lapso durante el cual el paciente debe portar una restauración provisoria con fines estéticos y funcionales, para luego someterse a la restauración definitiva.
La intervención quirúrgica consiste en la colocación de las raíces artificiales o implantes dentro del hueso mandibular o maxilar. Esto se realiza con anestesia local, y es un proceso indoloro. Se puede si es necesario, utilizar sedación, o anestesia general. La cirugía demora entre una y dos horas, dependiendo del número de implantes a insertar.
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